
Buscas y eliges los mejores cuentos, inventas voces graciosas, les limitas el uso de pantallas y de videojuegos, insistes… Insistes mucho en que lean… ¿y aun así no hay manera?
¿Solo leen (si es que lo hacen) el libro de lectura que toca para el cole porque les entra en un proyecto o examen?
Sí, puede ser agotador, pero hay algo mucho más simple – y más potente – que muchas veces olvidamos: que nos vean leer.
Que vean un libro en la mesita de noche.
Que noten que a veces elegimos abrir una historia, en vez de mirar la tele.
Que sientan ese silencio compartido, aunque cada uno lea lo suyo.
Porque lo que deja huella en la infancia no es solo lo que se dice. Es lo que se vive.
Y en ese vivir lo cotidiano, lo que los niños ven – sin que nadie les explique nada – también se queda dentro. Se transforma en parte de su mundo interno.
Los niños toman elementos de las figuras significativas de su entorno y los incorporan como propios, se identifican con papá, con mamá o sus figuras de apego.
Cuando ven a un adulto leer – con placer, con interés, con calma – no solo están viendo una actividad, están presenciando una escena de deseo. Están descubriendo que ahí hay algo que vale la pena.
La escritora María Teresa Andruetto lo describe muy bien: “Lo que se transmite no es el libro, sino el vínculo con la lectura.”
Por lo tanto, no se trata de “obligar a leer”, sino de crear un ambiente donde los libros tengan un lugar, donde el acto de leer esté cargado de afecto, significado y presencia.
Porque los libros, no son solo objetos.
Como decía el psicólogo Bruno Bettelheim: “El cuento de hadas confronta al niño con problemas humanos básicos.” Es decir, los cuentos, y por extensión la lectura en sí, funcionan como espacios simbólicos que ayudan a elaborar miedos, conflictos y fantasías.
Y no solo al niño: también el adolescente que atraviesa cambios intensos puede encontrar en la lectura una vía de identificación y elaboración. Y los adultos, muchas veces, volvemos a ciertos libros buscando comprender(nos), procesar lo vivido o simplemente refugiarnos en palabras que arropen.
Leer, entonces, no es solo una habilidad escolar, no solo enseña a decodificar letras o mejorar la ortografía.
Es descubrir que hay otros mundos. Es saber que las palabras también pueden arropar y que la imaginación nos puede hacer soñar, imaginar otros finales, otros futuros.
De repente puedes convertirte en pirata sin salir del sofá, resolver un misterio como un gran detective o vivir en un castillo siendo princesa, mago o dragón. Leer se convierte en jugar, y cuando ese gesto lo ven en los adultos que quieren, puede transformarse en algo propio.
Por eso, en Sant Jordi, regalar libros es un gesto precioso; pero regalar momentos para leer – en voz alta, en silencio, en compañía – puede ser un acto aún más importante.
¡Este Sant Jordi regala el vínculo con la lectura!
Y cómo lo difícil suele ser empezar, aquí te dejamos algunas recomendaciones, por edades, para compartir y disfrutar con la espiga y la rosa este 23 de abril o cualquier otro día del año:
Para los más peques (0 a 6 años)
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Llibres sensorials. Per exemple: Badú L’osset Bru – Marion Billet. Un llibre sensorial amb material per tocar i mirall per a l’estimulació sensorial dels bebès. |
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El monstruo de colores – Anna Llenas (a partir de 3 anys) Conte il·lustrat que ajuda a identificar i entendre les emocions a través d’un simpàtic monstre que s’ha despertat confús, fet un embolic i sense saber què li passa. Genial per començar a parlar de com ens sentim. |
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El monstre de colors va a l’Escola – Anna LLenas (de 3 a 5 años) Va dirigido especialmente a los peques que se enfrentan a la experiencia de empezar en la escuela por primera vez. Acompañamos al monstruo de colores en su adaptación a las nuevas rutinas, con el descubrimiento de nuevos amigos, la gestión del miedo e incertidumbre y el desarrollo de la confianza en el proceso de aprendizaje. |
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¿A qué sabe la Luna? – Michael Grejniec (de 3 a 5 años) Una original historia donde diferentes animales quieren averiguar a que sabe la luna. Habla del trabajo en equipo, de esforzarse juntos para conseguir aquello que en un principio parecía imposible. Habla de la amistad y de valorar la aportación que todos hacen al grupo sin importar si se es grande o pequeño. |
Para primeros lectores (6 a 9 años aprox.)
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Un par de ojos Nuevos – Ellen Duthie (5 – 6 anys) A través de la elefanta Vinayaki, a quien le tienen que poner unos ojos nuevos porque los suyos están ya muy viejos, se habla del miedo a los cambios y de la identidad. Es un libro cómico, que hace pensar, lleno de reflexiones para los pequeños y no tan pequeños de la casa. |
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Ellen y el León – Crockett Johnson (6-9 anys) Ideal para leer en familia o para primeros lectores. Son 12 cuentos divertidos donde Ellen, una auténtica maestra del juego simbólico, lleva a su león de peluche a todo tipo de aventuras sin necesidad de salir de casa. Comparten pensamientos y opiniones, y a través del juego, Ellen nos plantea cómo se enfrenta a sus miedos, e inseguridades. |
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Els contes de sempre – Pilarín Bayés (todas las edades) Los cuentos clásicos como La Caperucita roja, Los tres cerditos, El Patufet, Blancanieves, El gato con botas, Cenicienta, entre otros conocidos. Cuentos que integran miedos y sentimientos fáciles de identificarse con ellos, y por tanto poder comprender y elaborar, como la separación, el amor, el odio, la rivalidad, la culpa, etc. |
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Me llamo Goa – Míriam Tirado (10-11 años) Es la historia de las desdichas de una niña de 12 años a la que se le viene el mundo encima el día que sus padres se separan. De lectura fácil y cómica, habla de los cambios bruscos y complejos que a menudo se enfrentan los preadolescentes: edad de cambios; Los cambios corporales, hormonales, cambios con el grupo de iguales y con la familia… y como éstos se pueden ir elaborando. |
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El principito – Antonie de Saint Exupéry (para todas las edades) Un clásico que no nos podía faltar. Hay adaptaciones según la edad. Una historia que nos invita a reflexionar sobre lo esencial, la amistad y el amor.
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Para adolescentes:
Sabemos que ahí es mucho más complejo y los deseos y gustos son un universo en sí mismo, como en los adultos. Lo mejor será considerar sus intereses y hablar con el adolescente sobre sus gustos. Buscar libros que aborden temas relevantes para su momento evolutivo, como el amor, la amistad, la identidad, la búsqueda de sentido… algunos géneros incluyen el misterio, la ciencia ficción, la fantasía, o los relatos de viajes. Recomendamos leer las reseñas o preguntar al personal de la librería para asegurarte que sea adecuado para su edad y recuerda pedir siempre el ticket regalo ; )
¡Mucha suerte y Feliz Sant Jordi!









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